Los ministros del PSOE, empezando por ZP, se quedan en el Congreso con la palabra en la boca. Marín, inflexible, les corta el micro a sus jefes y con tal acto les está llamando pardillos y diciéndoles que hay que ajustarse al tiempo establecido de respuesta. Un par de días antes, el otro pájaro del Senado, hace repetir una votación válida porque le sale de los “destos”. O Marín es demasiado estricto, o Rojo es demasiado rojo. En cualquier caso, las cámaras parlamentarias no dejarán de ser, durante la presente legislatura, ese cachondeo que el alcalde jerezano atribuía a la Justicia.
Enviado por Policronio el día Mayo 13, 2004 3:18 PM